Los viajes y la arquitectura

La arquitectura como tal es el reflejo de nuestra cultura, una cultura que es el reflejo de nuestra sociedad. La mía, y la tuya, la de todos. Una cultura que construimos entre todos y que depende sustancialmente de lo colectivo, pero también de lo propio, de lo vivido.

¿Por qué viajar?

Viajar, es el principio y el fin de todos los arquitectos, es la mejor universidad que se nos pueda brindar, la cual no implica simplemente conocer otras culturas, otras maneras de habitar o de pensar, sino también, de qué manera recibimos esos conocimientos, y que hacemos con ellos.

La percepción arquitectónica

Los arquitectos, y los que todavía estamos intentando serlo, aprendemos constantemente la relevancia de observarlo todo. Esa mirada crítica, que tanto se nos enseña en la universidad, nos ha mostrado que la arquitectura está más allá del simple diseño de una casa o edificio. Se nos ha inculcado a mirar las cosas de manera curiosa, intuitiva, reflexiva.

Beneficios de viajar

Un viaje entonces modifica, transforma y madura al ser en cualquier condición. Es inevitable al viajar sensibilizarse y agudizar la mirada. Tanto para los que ya son Arquitectos, como para los que siguen estudiando, muchos de los edificios, paisajes y recorridos, a los que uno se enfrenta son parte de nuestra vida desde hace mucho tiempo, produciéndose un encuentro con viejos conocidos que completa el proceso de aprehensión de la arquitectura, mediante el recorrido y la experiencia sensible de habitar y recorrer un espacio.

La Arquitectura como maquina del tiempo

Que la arquitectura nos traslade en el tiempo y en la historia, nos permita a través de sus volúmenes, colores y texturas viajar y conocer mundos ocultos, que ahora ya son visibles y forman parte de nosotros.

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