El futuro del mixed-use

Los edificios de usos mixtos ha sido una de las invenciones tipológicas que ha permitido poner en crisis el filón higienista del urbanismo moderno. La sectorización de la residencia, producción y ocio ha conducido a un aprovechamiento intermitente del territorio al mismo tiempo que las migraciones rurales hacia los centros urbanos han desbordado densidades previstas.

A partir de ello, se inicia una agenda paralela en engrosar y diversificar las ciudades, superponiendo verticalmente los mismos usos que la Carta de Atenas recomendaba segregar de manera horizontal. Los edificios de usos mixtos ofrecen nodos de gran intensidad urbana. Se materializan como complejos tridimensionales capaces de ensamblar los tipos heredados, edificio de vivienda, oficina, comercio, estación, etc.

Un Frankenstein que en la mayoría de casos exhibirá orgulloso las cicatrices de cada parte en una sola. Las envolventes de estos edificios harán de los diferentes usos un argumento expresivo, dejando en evidencia una fascinación por la función que paradójicamente acerca al tipo de modernidad que se busco revertir inicialmente.

Pues en el mismo momento en el que aceptamos al «cambio» como un material de construcción ineludible, nos hemos vueltos testigos presenciales del debilitamiento progresivo del binomio «forma y función». Del mismo modo, la vivienda ha dejado de ser el refugio de nuestra privacidad justo cuando la educación, el ocio y otra vez el trabajo, comienzan a desarticular sus organizaciones más tradicionales.

En el urbanismo moderno, construiremos estructuras abiertas a distintas apropiaciones pero no por ello renunciaremos a establecer un diálogo preciso con nuestro entorno. Proyectar simultáneamente un individuo que reclame un mayor grado de acción y compromiso con los espacios que habita.

La polifuncionalidad del espacio / Edif. Bondpland (Buenos Aires)

Dar forma a un modelo de ciudadano que de manera consciente elige ya no encajar en los espacios prefigurado. Enfocar nuestra posición con la de los futuros habitantes de cada edificio, dado que ahora serán sus sistemas de objetos los que finalmente decreten el uso de cada espacio.

Movernos desde el mixed-use hacia el diff-use no implicara trabajar a gran escala situaciones de relevancia urbana. La agenda vinculada a los usos difusos tendrá el potencial de expandirse hacia todos los ámbitos del proyecto, dado que en definitiva, solo implicará adoptar una nueva actitud hacia las variables más elementales de la disciplina.

You may also like...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *